dementia
La gente avanza por todo el centro comercial, golpeando, corriendo, estorbando. Detras un ciento de miradas sobre mis hombros, al voltear la misma gente; golpeando, corriendo, estorbando. unos pasos mas y el sudor crece, a cada paso crece, cansa, desestabiliza, crece el ansia, hastia, enferma. La ente sigue golpeando, corriendo y estorbando.
No lo puedo negar, la misma chica de negro, pálida y no muy discreta, sin embargo y un grupo de personas de negro ronda por todos los locales, la chica parecia seguirme en la tienda de mascotas, en la sección de comida rápida, las chispas, la tienda de deportes y ahora en la tienda de discos. Busco entre los discos de Barney y las Pistas de Blue.
Se me acercó al ir al café de la entrada, sigilosamente, me tomó de la cintura y al voltear vi un arma entre su falda y su blusa — Acompañame — y vamos a la salida, pensé en correr, pensé en golpearla y salir corriendo. y de pronto, de su boca pintada de negro —¿Malkavian?—... ¿Malkavian, qué putas madres es eso?. Ella desconcertada, miro para todos lados y volteó a ver a cinco tipos más vestidos de negro. —Disculpa —. Sin duda una mujer sin muchas palabras, y luego —¿Estás con Augurio?— ¿Augurio?, ¿Quién Chingados es ese pinche Augurio?, ¿Sabes que chava? ¡Tengo cara de Drogadicto pero te juro que no le hago a eso, y ten cuidado, porque gente como tu te podría confundir con una puta!. Ella enrojeció y uno de los tipos arriba me grito que no me pasara de pendejo, Los otros corrieron, el tipo gritó que era un homosexual de esos a los cuales les gusta recibir a su pareja en cuatro patas con el culo al aire y después se fue. Yo seguí sigilosamente a la tipa.
La alzancé, la tomé del brazo, le pedi una disculpa, le expliqué que me había exaltado, que hace unos días me asaltaron y mi paranoía había subido de una manera impresionante, le había constestado de una manera defensiva y que sabia que no le importaba a ella mi vida, pero sin embargo yo no era así... Me contestó que no había ningún problema. Recibió un mensaje en su celular y le invié una cerveza la cual se negó, al final le desee suerte en su busqueda. Me sonrió y me pidió perdón se tenia que retirar rápido.
—Oye? antes de que te vayas amiga
—Mande
—¿Cómo es que te llamas? con todo esto se me olvidó preguntar
—Vanessa
—Mucho Gusto. Ella se voltea y asi saco mi pistola y la pego en su cabeza —¿Sabes Vanessa?, no debiste revelar el rol sin saber que el idiota tiene una Casul 9000 de 9mm apuntandote en el seso... clic
El chorro de agua broto de la pistola, una vampireza ventrue menos... los malkavian ganamos nuevamente un punto.





